martes, 24 de marzo de 2015

Porqué agredir periodistas

Hoy fue publicado un profuso y bien documentado, instrumento de difusión de la situación del periodismo y el periodista en nuestro país, ellos lo describen así:

Ahí, se transmiten primero datos y después historias, ahí se plasma la absoluta impunidad con que las fuerzas de los gobiernos operan contra los comunicadores y los medios, ahí se relatan unas historias de agresión e impunidad que algunos de nosotros consideraríamos absolutamente erradicadas de la civilidad política que hemos construido durante los últimos 30 años, pero que son parte del cotidiano nacional como en los años 70 del siglo pasado.

Según ese “reporte” en 2014 fueron agredidos 326 personas (físicas o morales) dedicadas a esa actividad (cuatro menos que en 2013) de ellas cinco son ASESINATO del periodista como resultado de la actividad que realizaban y el asesinato de Juan Diego Benítez, hijo de Indalecio Benítez, periodista del estado de México.

Por el tipo de agresión 142 (43.6%) fue una física o material (sin contar los seis casos que acaban en homicidio), dos desapariciones y un desplazamiento (expulsión de su comunidad de origen); por el tipo de agresor 156 casos (47.8%) fueron de un funcionario público (aunque en 86 casos el denunciante desconoce la identidad de su agresor)

La publicación nos detalla el caso de Edwin Canché Pech, corresponsal del Diario de Yucatán en el municipio de Seyé, que fue golpeado por cinco “policías de seguridad pública municipal” por órdenes directas y expresas del presidente municipal, caso en el que tras CINCO meses de seguimiento puntual al caso, se logró que un juez dictara SENTENCIA contra los agresores, aunque por “ser NO graves” los delitos de que se les acusó están libres y siguen “ejerciendo” la función de proteger al presidente municipal Ermilo Dzul Huchim que por cierto no ha sido citado a comparecer puesto que le “protege” el fuero constitucional local.

Hay una solicitud firmada por habitantes del municipio de referencia para desaforar al edil, que tras darle entrada en el congreso local, se turnó a comisiones y ahí permanecerá hasta al fin de los días de esta legislatura y (por lo tanto) hasta que concluya el mandato del “poderosísimoErmilo Dzul Huchim.

Luego nos describe el caso de Gregorio Jiménez de la CruzGoyo que tras la “ardua” y “muy  profesional” investigación realizada por la PGJ dl estado de Veracruz y su director de la Agencia Veracruzana de Investigaciones, Enoc Maldonado Caraza; se “decidió” que era un “asunto entre particulares” como parecen ser todo en este país.

Con esos ejemplos la respuesta a la cabeza de esta nota es obvia, los agreden porque NAIDEN los va a castigar.

Como dije es un documento para leerse, sin desperdicio en cada una de sus páginas nos muestra de manera descarnada las historias de agresión e IMPUNIDAD, que se repiten en TODA la república mexicana, sin que haya Estado que proteja la labor.

Que concluye con una serie de recomendaciones al Estado mexicano (tan etéreo ser) para la protección de quien se dedica a esta profesión, que seguramente se quedarán ahí, en el papel para que dentro de unos años alguien pueda decir (nuevamente) lo que hace falta, lo que deberíamos haber hecho, lo que no se hizo.

Por cierto en esta muy interesante reseña, no se platica caso alguno de periodista agredido por su propio editorialista o patrón, que parece ser también una forma cotidiana de agresión no documentada en México.

SALUD

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