Imagen de @ferchog66
Como parte de la cultura política mexicana hacia finales de los años naturales o fiscales, algunos comunicólogos analistas, politólogos y pitonisos hacen una serie de aseveraciones, que le dan a uno escalofríos.
Casualmente estaba yo escuchando a un señor que se llama Guillermo Vázquez Handall, en el espacio de Eduardo Ruiz Healy respecto de cuatro cambios en el gabinete que asegura: “ya son un hecho”, como si tuviera oídos en el despacho presidencial.
Como en el concierto de las vanidades, el señor Vázquez en algún momento dijo: “ya ves que a todas le he atinado” de atinar, de tener tino, de casualidad.
En contraposición recuerdo que hace unos días Ricardo Raphael, escribió algo sobre el poder de la presencia mediática, pero solamente podría relacionarse la presencia mediática con la capacidad de comunicación acertiva.
No basta comunicar es necesario comunicar honesta y respetuosamente, es importante obtener likes, pero el más importante que esos likes reflejen, no solo tu percepción personal de las cosas, sino un sentir social.
Es indudable que en el concierto de la comunicación en redes sociales, una gran cantidad de personas, manifiestan de manera intuitiva lo que ellos consideran importante, en ocasiones esa comunicación logra trascender, sin embargo hoy en el concierto de las vanidades mediáticas, un grupo de comunicadores y personajes que se consideran líderes de opinión, escriben una sarta de estupideces que, sin ton ni son, lo único que hacen es ridicularizarse, convertirse en payasos, mostrarse como personajes irrelevantes.
Resulta muy interesante observar cómo personalidades otrora dignas de credibilidad o no, ahora simplemente son objetos de burla, insultos, memes, escarnio y reflejo de que no representan a nadie o representan una fracción muy minoritaria de la sociedad.
Muchas gracias
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