martes, 13 de noviembre de 2012

Mi compadre Don Chato

Así, con mayúsculas, pues era la denominación que la gente le daba, llamaba y en ocasiones hasta admiraba a Graciano Pineda Carrasco que fue dos ocasiones presidente municipal de Matías Romero, dos veces diputado local y dos más diputado federal, que era uno de los ilustres caciques locales y que a la postre fue la primera concertacesión del régimen.

Don Chato, provenía de dos familias que junto a otras cinco o seis (los Kury, los Nacif, los Gurayeb, los Guzmán y los Watanabe) “dominaban” la actividad económica local, controlaban la actividad política y sometían la actividad social de esa demarcación administrativa durante más de medio siglo.

La política local no pasaba mas que por ellos, “ellos” controlaban el comercio local y contaban con la fuerza pública para someter cualquier manifestación en su contra.

Entonces Matías Romero subsistía gracias a la actividad ferrocarrilera y era sólo un municipio “importante” del istmo de Tehuantepec, Oaxaca (con su política local) era una entidad convulsionada y saqueada por los políticos (casi como ahora pero más burda y decididamente)

Ya entonces el istmo era un botín para los caciques locales (Tehuantepec, Juchitán, Salina Cruz y otros minucipios estaban invadidos por “ilustres familias” en espera de del “aprovechamiento” de los vientos y la posibilidad de un canal alterno a Panamá o la “inversión” japonesa para la “modernización" de la infraestructura ferroviaria.

Hoy el istmo, esos municipios y otros (incluyendo los veracruzanos) se han convertido en la “esperanza” de familias locales que fueron desplazadas por los consorcios españoles y norteamericanos.

Don Chato era un personaje por su capacidad para rebatir y argumentar, Don Chato era capaz de convencer a una piedra de que caminara y después asegurar que la piedra había caminado por poder divino, haciendo además que los que lo escucharan le creyeran.

Don Chato era el típico bonachón que “ayudaba” a todos los que se acercaban con una “necesidad” era lo más cercano a la gente común (como pueden darse cuenta por los otros apellidos) era un convencido de las necesidades locales, pero atado por las personales y de grupo.

Don Chato era hombre de poder y como tal se comportaba, les platico una anécdota: en el proceso electoral local para elegir presidentes municipales en 1969 recorrí con él unos 40 municipios de usos y costumbres en los que el personaje que había sido “elegido” por la comunidad no quería el cargo, había que convencerlo y Don Chato fue “comisionado” por Víctor Bravo Ahuja (entonces gobernador), para lograrlo, Don Chato no llevaba un séquito de “asesores” ni una laptop, es más ni un cuaderno para apuntar datos relevantes, sólo se entrevistó con algunas personalidades del estado y en una camionetita vieja a veces él manejando y en ocasiones mi papá, llegamos a los rincones más apartados de esa mi intrincada tierra, platicó con algunos de los principales y luego con el interesado, logró que todos aceptaran a cambio de “el Gobernados está muy interesado en que seas tu y ya ves te va a apoyar, además te vamos a dar …. (bla, bla, bla)”

Otra anécdota, siendo el Dr. Guzmán el Presidente Municipal, se logró la construcción del mercado y se inauguró con gran pompa, en plena inauguración mi papá le dice a Don Chato pusieron mal la fecha es 12 de octubre no 21 de octubre y Don Chato se limitó a responder: "nombre contador el 21 es mi cumpleaños

De esas versiones hay infinidad, lo que si es cierto es que en el proceso federal de 1976 ya Don Chato era un hombre viejo y cansado a pesar de ello fue ”ocupado” por el régimen para hacer campaña por la Senaduría y la ganó pero tras la “calificación” fue llamado a la Secretaría de Gobernación en donde se le entregó un sobre con dinero y se le informó que el Señor Presidente había negociado el cargo para que lo ocupara el “ilustreJorge Cruickshank García.

Don Chato no tuvo descendencia y murió unos meses después en su casa sin mayor peculio que una casa (él la llamaba “la casa del pueblo”) y un carrito de tres o cuatro años antes.