jueves, 24 de agosto de 2017

Las familias a las que les va bien

No sé exactamente cuántas familias mexicanas han duplicado su patrimonio en 15 años, menos cuantas lo han multiplicado por 10 y seguramente será un puñado (de filiación panista) como Gómez Mont o Harp o Martínez de Castro o Angoitia o Slim; a claro y la familia Martínez Diez (familia política de Ricardo Anaya)

Ya desde ayer la muy “distinguidaMargarita Zavala (de la familia Gómez del Campo a la que seguro le ha ido igual de bien) señaló su “solidaridad ante los ataques injustos a su integridad” (refiriéndose a su contrincante político)

Hoy por la mañana escuché a Mariana (también de la misma “agraciada” familia) señalar que hay familias a las que les ha ido bien (claro a las de ellos)

En las administraciones públicas de municipios, estados y la federal, la toma de poder político obedece no a intenciones de “bien común” o “proyecto social”; se trata de lograr puestos y extraer de ellos lo que se pueda.

En las “acusaciones” (mediáticas) entre Yunes y Duarte este acusa a aquel de pasar de vendedor de escobas (al menudeo) a barrer dinero público y el primero señala a Duarte de generar estructuras criminales para expoliar el erario público; ambos son delincuentes pero ninguno pagará por sus culpas.

En las licitaciones y adjudicaciones directas de la SCT, de otras dependencias, de los gobiernos estatales, de las estructuras municipales; hay sangrías por sobreprecio, por obra no ejecutada, por sobrefacturación y por vicios ocultos del orden de 500 mil millones de pesos al año, que por cierto se distribuyen en ese grupito de familias a las que les va bien, sin que haya consecuencia legal (incluso política como es el caso de Gerardo Ruiz) respecto de sus actos.

Las familias a las que les va bien son familias ligadas a las estructuras de poder y como parte de su buenaventura estarán obligados a “apoyar” a los que han contribuido con ella: así los Angoitia apoyarán a las campañas de sus benefactores; Slim entregará su “contribución” a quien le garantice mejor futuro; Duarte entregó su “aportación” a la campaña de Peña; Ruiz Esparza entregó parte de lo recibido a Peña (aunque a lo mejor sólo agradeció lo que ya se había entregado a la campaña)

En fin, las familias a las que les va bien son un puñado de “afortunados” que como sabandijas se adhirieron a la ubre y siguen mamando nuestros recursos.

Las familias a las que les va bien (como decía lupita) se cubren entre ellas, son capaces de asegurar que el ratero, no lo es tanto o que el corrupto fue el otro.

Las familias a las que les va bien mantienen este país en la situación en que está.
Las familias a las que les va bien son exactamente las que han evitado que a México, a los mexicanos nos vaya bien.

A la familia Martínez Diez y por tanto a la familia Anaya Cortés, le ha ido bien durante los últimos 14 años mientras los mexicanos hemos perdido parte de nuestro patrimonio, mientras los mexicanos pagamos los estudios de sus hijos en el extranjero y los lujos de sus hermanos y otra parentela.

A la familia Del Mazo ya le fue bien y le va a ir mejor.

Esa premisa de “todos somos corruptos” es sólo la careta.

Ya la paciencia llegó al límite.

SALUD

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jueves, 10 de agosto de 2017

En busca del “intachable”

Las “asambleas nacionales” del PRI hasta la XIII eran grandes fiestas en las que los “delegados” bien seleccionados por los gobernadores y “adiestrados” por el régimen, además de venir a la ciudad de México a ratificar la voluntad del presidente, paseaban, bebían y disfrutaban de los placeres de la gran ciudad.

Ahora “diversificaron” el procedimiento, realizan cinco mesas de trabajo en lugares “estratégicos”: Campeche del vandalito, Saltillo de los finísimos Moreira, Toluca de Atracomucho, Mazatlán y Guadalajara como deferencia a sus socios del CJNG, de hecho en esta última sede don beltronni es el titular; ahí, además de buscar “acuerdos” intentan encontrar al candidato “intachable (pues naiden tachará su nombre en la boleta)

Hace unos días ya se habló de cuatro (Narro, De la Madrid, Meade y Nuño); sólo a nivel enunciativo diré que los cuatro juntos no han ocupado un cargo de elección popular y creo que sólo uno de ellos cumple con la militancia establecida en la fracción IX del Artículo 166 de los Estatutos partidistas, pero ellos están acostumbrados a “acomodar” la ley, la reglamentación y hasta la constitución, así que la Mesa de Estatutos, hará lo conducente para eso y hasta para más, pues ya el PVEM propuso a Julia Carabias y algunos “dirigentes” hablan de “abrir” la candidatura a “distinguidos personajes de la sociedad nacional” y esa misma mesa tendrá que hacer lo necesario para que quepa esa posibilidad. SALUD

Así pues, la mesa de Declaración de Principios, que se realiza en Coahuila en donde si hay un gran principio básico que es saquear impunemente las arcas públicas, le fue “encargada” a una de las viudas de Colosio y tiene como objeto hacer del PRI un partido cercano a la gente, me dicen que Samuel Palma se reunió con un selecto grupo de priistas y colosistas (no necesariamente priistas) para intercambiar opiniones al respecto y lo único claro de la reunión es que habría que dinamitar todas las estructuras y volver a iniciar como en 1929.

En Toluca, se encargarán de diagnosticar para elaborar el Programa de Acción, pero en realidad lo que se les encargó es hacer un milagro, ahí el cuerpo pesado del partidazo “determinó” que: “todos los logros de la actual administración harán que el PRI gane la presidencia en 2018”, así que ante tal aseveración sólo queda esperar (un milagro) pues su entusiasmo no se correlaciona con la realidad y generalmente la realidad aplasta la estupidez.

México y los mexicanos están ya tan acostumbrados a los discursos vacíos que ni reeditando a Colosio encontraría eco el delirante discurso.

La mesa de Rendición de Cuentas y Ética, que se lleva a cabo en el puerto sinaloense, le fue encargada a Fernando Moreno Peña, exgobernador colimense y tristemente recordado por haber metido dinero público y del narcotráfico a la campaña de gobernador de 2003 (por cierto, sigue libre), pues ni manera de ayudarles, un corrupto (declarado así por los tribunales), metido a liderar la mesa de Rendición de Cuentas y Ética.

Finalmente, en la mesa de Visión de Futuro, que se realiza en Guadalajara, en donde anda paseando (cooptando y maiceando) el señor Beltrones, pero también llegaron personajes como: Osorio Chong, Ivonne Ortega y Emilio Gamboa; puro marrano (peso pesado dicen los “analistas”) para tratar de saber si tiene futuro el PRI o empiezan a buscar otro paraguas.

Desde la postulación (destape al vil estilo priista) de Miguel de la Madrid (en 1981, por cierto padre de uno de los impolutos personajes ahora considerados como parte de los cuatro fantásticos) se muestra agotamiento en la capacidad del PRI para controlar las inconformidades internas, incluso pese a la aparente unión generada por la candidatura de Colosio, la sopa al interior hervía y empezaba a descomponerse así el asesinato de su candidato y el rompimiento del pacto político derrumbó la capacidad de control y parte de las bases se “sublevaron” para que la XVII Asamblea Nacional, realizara los cambios estatutarios que hoy (ahora) “adecuan” a la necesidad del Presidente, como en febrero de 2013 quitaron otra parte de esos candados para vender nuestro petróleo, ellos siguen órdenes aunque esas los lleven al despeñadero.

Los paseos de las asambleas nacionales, las matracas y fanfarrias (usadas apenas hace cuatro años) quedaron atrás, pero el triunfalismo de los personajes ahí reunidos sigue en apogeo, tan lejos de la realidad nacional como hace treinta años; la confianza de ellos ahora no tiene sustento real y no hay manera de que el discurso opiáceo del Nuevo PRI se traduzca en realidad, pues no hay marmaja capaz de lograrlo.

El “intachable” candidato que propone Ochoa Reza, el programa renovador, el cambio de estatutos y el acomodo de todo para que el peñajo pueda acomodar al candidato, solo hace que en la encrucijada de la militancia priista queden dos caminos, un verdadero cambio o un cambio verdadero, pues los marranos de su dirigencia siempre encontrarán acomodo.

Todo ello hará que tras esta Asamblea Nacional, algunos de sus grupos busquen cobijo en otras estructuras partidistas, así que a seleccionar lo mejor de ellos, para hacer el verdadero cambio.

SALUD

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viernes, 4 de agosto de 2017

Trump y su preferencia

La publicación de una “conversación” telefónica entre Peña y Trump (que ya había sido difundida hace algunos meses), muestra, pese a lo que se quiera decir, el inmenso desprecio del “mandatario” estadounidense por México, por los mexicanos y por las “instituciones” mexicanas; muestra de cuerpo entero el vilipendio de él y de gran parte de las estructuras gubernamentales norteamericanas hacia nuestro pueblo y nuestra soberanía.

En el texto hay tres momentos en que Trump trata de manera despectiva a México y a sus instituciones, cuando envilece o menosprecia al Ejército (que pese a todo ha mantenido niveles de aprobación muy por arriba de otras figuras públicas nacionales); cuando le “comunica” a peñajo algo así como: “quiero que seas tan popular que tu pueblo te aclame” y, cuando de manera directa le increpa a Peña respecto de cómo debe tratar el tema del pago del muro.

Dejando de lado la conversación y pasando a la interpretación que los “analistas” dan, den o intentan dar a la misma, me llama la atención como cada uno acomoda la o las partes de la transcripción, a manera de decirnos lo bien o lo mal que le fue a Peña; pero poco nos dicen del trato que Trump dio a México y a sus “instituciones

Ya en mayo, Andrés Oppenheimer en un artículo publicado en Miami Herald, muestra su natural preocupación, que además parece ser compartida (en ese artículo) por Jorge Castañeda y por otras personalidades desde entonces; pues resulta inobjetable que la relación de aprobación de Peña respecto de las actitudes groseras, insolentes y hasta despectivas de Trump han sido inversamente proporcionales a sus niveles de popularidad.
También resulta irrefutable que ante los eventos locales de corrupción e impunidad y la incapacidad de las estructuras procuradoras y administradoras de justicia muestran para castigar a los culpables y la indolencia de las estructuras administrativas federales para hacer su trabajo; los niveles de desencanto, de alejamiento y hasta de encabronamiento poblacional han aumentado de manera constante y sistemática.

Pero a ello hay que agregar la “extradición” de Guzmán Loera y la “entrega” del “minilic” a la autoridad federal norteamericana, que hace tratos, que obtiene información a cambio de condenas, que procesa información para su beneficio y que seguramente ya está conjuntando los expedientes de connivencia entre las estructuras criminales (ilegales y legales) para hacer frente a los embates que vienen en las negociaciones comerciales.
Pues hay que recordar que, entre los improperios y denuestos realizados por Trump en campaña, lanzó aquella frase en la que señalaba que la corrupción de las estructuras gubernamentales mexicanas, propiciaban por una parte la migración y por otra la pérdida de interés empresarial y los aumentos de costos inherentes a los norteamericanos.
Trump tiene claro que la relación con México, con una estructura gubernamental podrida, con un gobierno corrupto e indolente, es mucho poco productiva y ya está apostando al resquebrajamiento de ella.

Para Oppenheimer como para otros muchos “analistas” el acenso en la preferencia electoral de López Obrador, es un efecto directo de las injurias y agresiones de Trump a México y los mexicanos; pocos de nuestros aguzados analistas, han considerado la posibilidad de que parte de las estructuras gubernamentales norteamericanas estimen que un cambio de régimen, que ventilar o renovar parte de las estructuras caducas nacionales puede favorecer la relación México-norteamericana.

Una relación no influenciada por viejos vicios, puede generar una nueva capacidad de negociación, puede propiciar la posibilidad de mayor crecimiento económico e intercambio comercial más equitativo; en fin quizá el anquilosamiento del régimen político mexicano ha generado tantos vicios y recovecos que ya resulta poco útil a las estructuras de poder norteamericano.

Pues algo que queda claro es que Trump desprecia a México, a los mexicanos (que no han hecho algo por cambiar su país) y a las instituciones que mantienen el estatus.

SALUD
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