miércoles, 22 de febrero de 2017

Entre chamanes, chalanes y charlatanes

Hace algunos años leí un texto referido a las “nuevas” teorías pedagógicas, en el que el autor comparaba esos avances con una ilusión que de tanto repetírnosla, parece que es una realidad; desde hace más de siete años que escribo de manera regular no me he cansado de repetir que nuestros administradores ven una realidad muy diferente a la que observamos una gran parte de la población mexicana.

Así pues, esos charlatanes que hemos contratado como administradores públicos revisan números y nos muestran “lo bien” que está México, lo mucho que han hecho y con ello, nos tildan de ignorantes e incrédulos; esos charlatanes se convierten en chamanes a los que hay que creerles a pie juntillas lo que nos dicen, son una especie de vendedores de ilusiones o de medicinas milagrosas que lo curan o curarán todos nuestros males.
Esos brujos del tercer milenio, sin mayores instrumentos que su incapacidad para influir en la realidad, nos muestran como ha crecido el nivel de empleo o disminuido la prevalencia de alguna enfermedad o como se han construido carreteras o nuevas fábricas, pero son tan torpes, que se tropiezan con su propia estupidez pues ni ellos se creen sus palabras.
Debo reconocer que la esquizofrenia de Fox, le hacía creer que estaba en lo cierto respecto de lo que decía, también debo reconocer que pese a que la mayoría de los mexicanos sabía que López Portillo mentía, su ferviente manera de decir mentiras, las hacía casi creíbles; pero escucho a Enrique de la Madrid (hijo de un personaje triste memoria) o a Mikel Arriola hablando de el número de visitantes extranjeros y su impacto en la microeconomía o de los programas para “mejorar” los servicios del IMSS y sólo puedo pensar en ¿Cómo llegaron a esos puestos?
Es tanto el desencanto de esos personajes que el titular del poder ejecutivo “el chamán mayor” ha pasado de una “aprobación” de más del 55% a un 15% (al 12% según Reforma del 21 de enero pasado) en cuatro años, se ha desplomado de manera tal que ni una tercera parte de sus votantes le sigue creyendo o sigue “pensando” que lo que hace puede servir para algo, el charlatán mayor ahora sale a decirnos “hay circunstancias difíciles que estamos superando, pero no hay crisis” pero unos días después pide a Agustín Carstens, que permanezca en el Banco de México por tres meses más.
Entiendo que ese charlatán (convertido ahora en chalán del imperio) está tan espantado de la bomba de tiempo que le dejó Donald Trump en las manos que trata de comunicar (sin saber exactamente como) que nuestra moneda se devalúa, los precarios empleos generados en 15 años están en serios problemas, que cada vez hay mayor nivel de pobreza y descontento social y que los niveles de corrupción e impunidad se han elevado de tal manera que ni él está a salvo de #MerezcoLaCasaBlanca.
Otro de los chalanes del imperio retirado de la secretaría de hacienda y ahora colocado como aprendiz de brujo, sale a los medios a mostrar su “enojo” con los dichos del señor Trump, tan enfurecido que con su aguda (muy aguda) voz “comunica” exactamente lo contrario de lo que dice.
Así los chalanes del poder están tan apanicados por el derrotero que ha tomado el país que sacan a sus perros a ladrar contra el cambio y vemos a una Josefina Vázquez Mota en un auditorio con importantes ausencias desgañitándose contra las políticas populistas; vemos a felipillo (hasta el cepillo) tuiteando pendejadas (muy propias de él); vemos a Ochoa Reza manifestando que “sus candidatos son los mejores” que ganarán todo, sin mayor sustento que su palabra.
Esos charlatanes convertidos en nuevos chamanes, están consientes que llegó el momento del cambio y que no hay retorno, pes para los mexicanos si hay diferencia entre #MerezcoLaCasaBlanca y #MerezcoUnaCasa.
Las nuevas teorías de la abundancia que sólo existe en sus mentes, lejos de convertirse en realidad a fuerza de repetírnosla, es el paso previo a una nueva república.
SALUD
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domingo, 11 de diciembre de 2016

Un “intachable” candidato

Hoy en México, según la opinión de los mexicanos, dos cosas son (o parecen ser) absolutamente ciertas:
  • La aprobación del “presidente” es de una cuarta parte de la población y si se quita la aprobación de los partidarios panistas no llega ni a una quinta parte de la población.
  • El PRI, se colocaría en tercer lugar en el proceso electoral federal 2018 (sea cual sea su candidato)

Las cuatro encuestadoras electorales (que dicen ser científicas y “muy” respetables) [Mitofsky. Buendía, GEA y Berumen] lo señalan, lo indican, lo manifiestan, lo publican y lo presentan a sus “distinguidos clientes”, entre el 2 y el 5 de diciembre (tras el muy atractivo “mensaje” presidencial que hizo vibrar a los mexicanos) esta última empresa (a petición de Presidencia de la República) levantó una encuesta en hogares para medir primero el nivel de “aprobación” de Peña y después las preferencias partidistas de la población; los resultados fueron presentados (de manera preliminar) el día 9 y las sorpresas son verdaderamente mayúsculas, Peña tiene una “aprobación” del 26% de la población y de apenas 19% entre la población que no simpatiza por el PRI; ese partido político en cualquier escenario posible estaría colocado como tercera fuerza electoral federal en el 2018.

Aunque según me dicen una de esos “asesores” que ahora pululan en la Presidencia al ver los resultados y observar un 27% de “no respuesta” en cuanto a la calificación de Peña, dijo algo así como: “son personas que les da pena aceptar que las cosas están mejorando” para rematar señalando “con ello la aprobación gubernamental es de más del 50%”, yo le puedo asegurar a tan “solícito” personaje que muy probablemente más de la mitad de los que no respondieron son personas anti sistema que ni creen en las encuestas ni aceptan los “logros” de Peña.

Un análisis desapasionado de la “administración” federal actual muestra además de desencanto por los “avances” una gran molestia con los inmensos niveles de corrupción, impunidad y contubernio que hay en las “altas” esferas del poder (de los tres poderes y de los tres ámbitos, aunque no alcancen a distinguir), los mexicanos hoy ni creen en las “instituciones”, ni creen en las promesas, ni creen en los políticos.

Hace apenas un mes el muy respetable señor Ochoa, que cobra mucho dinero (y se roba otro más) en el PRI dijo que en 2018 el PRI “perfilará a un militante priista de prestigio, honestidad y popularidad” (pues lo irán a traer de otro planeta digo yo), de hecho desde hace un poco más de tres meses se ha intentado colocar a “distinguidos” priistas como Enrique de la Madrid (hijo de un ex presidente muy mal calificado); Claudia Ruiz Massieu (sobrina del innombrable y harto muy corrupta) y MikelArriola Peñalosa (del que mejor ni hablo); en la última encuesta de Zaragoza y Campuzano se coloca a José Narro (ex UNAM y ahora Salud) como una carta; en fin están tan emburujados en el PRI que ya en algunos espacios de su “dirigencia nacional” hay quienes apuestan a una alianza con el PAN siendo el candidato José Antonio Meade.

Es tanta su desesperación que hay algunos priistas que hasta han “pensado” en una gran alianza de todas las fuerzas políticas contra Morena y López Obrador.

Ahora recuerdo a Cesar Camacho que en el proceso electoral federal de 2015 habló de candidatos intachables y pues sus tachas (en el buen sentido) son tan inconmensurables que no pueden andar por la calle sin que el pueblo se los reclame.

También me acordé de Reyes Heroles cuando previo al proceso electoral de 1976 dijo que se requería: “un hombre que pensara en México y no un priista que velara por los intereses del partido

Ni intachables, ni honestos, ni prestigiosos, es más ni hombres (en el más amplio sentido de la palabra) quedan hoy en ese partido.

SALUD

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miércoles, 23 de noviembre de 2016

Candidata de telenovela

La crítica social (periodística) en México quizá inicie su historia en la caricatura, dicen que los mexicanos tienen una especial capacidad para burlarnos de nuestra desgracia y quizá El Ahuizote una publicación de sátira política de Vicente Riva Palacio de finales del siglo XVIII, sea el primer ejercicio y después El Hijo del Ahuizote y otras muchas publicaciones que desde principios del siglo XIX “criticaban” al sistema porfirista.

Les platico que Jesús Martínez (a) Palillo, platicaba (en petit comité) que a él Díaz Ordaz lo invitaba a “platicar” en Los Pinos, para contarle “los últimos del presidente”, cosa que hasta puede ser cierta.

Mofarse de los políticos en México (y en otras partes del mundo) nunca ha sido cosa fácil, es más bien un ejercicio peligroso aun hoy, muestra de ello es que desde 2000 casi 150 periodistas han sido asesinados o desaparecidos, y que en lo que va del presente año ese dato es alarmante.

El “cómico” de carpa, el “habilidoso” crítico social de teatro callejero y hasta el simple crítico de banqueta que a cambio de unas monedas y el aplauso por su ingenio, que se desarrolla desde el porfiriato y hasta bien entrada la “modernización” fue tan castigado y mal pagado que era casi una profesión de alto riesgo.

En fin, la novela política (de crítica ácida) es también otro mecanismo de enfrentar al régimen, de señalar de manera grotesca los “desaciertos” (que en realidad son tropelías, robos o injusticias) de los administradores, que se desarrolla durante la segunda mitad del siglo pasado y logra su cúspide tras los acontecimientos de 1968 (quizá Spota entonces y Loret después pueden ser los mayores representantes de ese género).

En la radio, los “comentaristas” de noticias y los “críticos” del sistema aparecen hasta fínales del siglo pasado quizá hasta después de los 70 y la televisión, como decía hace unos días inicia su crítica política hasta el presente siglo, hasta que Fox “derrumbó” la barrera y él fue el principal criticado.

La TV mexicana sin embargo realizó una incursión en novelas (telenovelas) de corte político en 1996, cuando Epigmenio Ibarra y Grupo Argos produjeron para TVAzteca un guión que por cierto no acabó nada bien por cuestiones que “al parecer” influyeron de manera externa (y extraña).

Ahora nos llega la “noticia” que Televisa está grabando una telenovela (en realidad un serial tan parecido a las “series” norteamericanas y hasta con un tema (refrito) de una de gran popularidad allá; con el nombre de “la candidata”, según la televisora se trata de “abordar temas de actualidad y alejarse de guiones trillados” según algunos críticos de la televisora es “una manera de inmiscuirse en la definición del proceso electoral de 2018

Ya en el proceso electoral de 2012 lo hizo, también lo hizo en 2006 y en 2000; bueno, la televisora de Azcarraga, ha influido desde siempre en los procesos electorales (federales y locales) pero “apostar” a que con un contenido televisivo pueden cambiar el devenir de un proceso que parece estar absolutamente definido, es una gran estupidez.

Hacia la contienda electoral de 2012, yo señalé que la postulación de Josefina Vázquez Mota era la pior (así) tontería que podía cometer el PAN, pues las bases de ese partido político (aun mayoritariamente compuesta por hombres en su mayoría) la rechazaría (pues el PAN en ese proceso fue tercera fuerza electoral)

La señora Zavala (la calderona, le llaman en redes) pese a los “mecanismos” de “posicionamiento” a nivel de encuestas (amañadas y hasta descaradamente seleccionadas) está muy por debajo en sus posibilidades hasta de ser candidata.

Carga con tantos negativos (producto del nefasto régimen de su muy aplaudido esposo) y está tan devaluada (incluso más que nuestro alicaído peso) por su propia militancia y dirigencia que va a acabar siendo la candidata de telenovela.

Pero independientemente de todo, un ejercicio como “la candidata” representa hasta un insulto a la inteligencia de la poca audiencia que le queda a esa televisora.

Es sólo otro “golpe mediático” como el que desde hace muchos años viene dando televisa y sus “ilustrados” lectores de noticias, que bien pudieron ponerle "la calderona".

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domingo, 6 de noviembre de 2016

No namas los maestros heredan las plazas

Estos días de muertos, viajé a Querétaro (estado de la república ubicado en el centro de esta) y cuando íbamos llegando mi nieto (un joven de 13 años) me preguntó: “¿aquí quién gobierna?” y tras explicarle que ahí gobierna una mafia desde hace muchos años, le dije que el actual gobernados era panista y se llamaba “panchoDomínguez, que es hijo de un “intimo” amigo de Mariano Palacios (que fue gobernador a finales de la década de los 80) y que antes había sido José Calzada Rovirosa, hijo de Antonio Calzada Urquiza, que había sido gobernador en los 70, se limitó a decir: “ummmmh

Y sí, en Querétaro, como en muchas otras entidades federativas de la república mexicana, un grupito de “ilustrados” ha mantenido el poder desde hace un siglo, bastaría con revisar los apellidos del los gobernadores de seis o siete estados, para descubrir la relación de poder y las ligas de sangre que unen a sus “gobernadores

En la tarde del día primero de este mes, otro de mis nietos, un joven de 17 años, describió de manera muy gráfica el fenómeno del estado de Hidalgo con las familias Rojo, Lugo, Verduzco, Rossell, Murillo y Olvera; los vínculos de poder y familiares que los unen, las estructuras de control que unas siete familias en ese estado han mantenido desde hace 80 años apropiándose de las arcas estatales y del control administrativo local.

Durante la noche la tertulia discurrió sobre temas del magisterio nacional y la actual situación de ese gremio, tras la “reforma” educativa, se habló del “examen” magisterial y de las plazas heredadas; expliqué que en toda la república mexicana, la “venta” de plazas magisteriales no llega ni al 1% y que en general es un fraude urdido entre el SNTE y la “autoridad” educativa local, para obtener recursos (un fraude en pocas palabras)

Hablamos de las familias de docentes, de la mística transmitida de padres a hijos por esa profesión, de la carencia de un programa nacional de formación docente y de la ausencia de verdaderos educadores en los órganos de administración educativa, repasamos los titulares de los servicios educativos en México y encontramos desde un pobre pendejo que dice haber estudiado Administración Pública y Ciencia Política en una universidad privada de muy dudosa “clase” y luego algo que se denomina “estudios latinoamericanos” en una universidad norteamericana; hasta un ingeniero agrónomo y algunos “secretarios” con estudios en el instituto Patrulla (una de mis hijas hizo referencia a las “educadoras” del instituto Fleming.

Nos reímos, nos divertimos y hasta nos enojamos, pero fue una tarde-noche agradable en la que (como siempre) se exponen puntos de vista muy disímbolos.

Al otro día, en algún momento alguna de las asistentes al recalentado del festejo, pidió ver una televisión, pues “su novela” esta en un momento culminante y pues se prendió la televisión, ahí apareció la muy capaz y distinguida Sofía Castro (hija del productor de la novela y de la “señoraRivera, que despertó un inmenso nacional debate sobre corrupción tras la publicación de su propiedad conocida como la Casa Blanca) hablando un pésimo ingles y actuando de una manera muy simplona (por decirlo de una manera)

Entonces se desató otra controversia respecto de las “familias” que aparecen en la pantalla televisiva desde hace ya unos 30 años, el hijo o hija de …; la nieta o nieto de …; el hermano de la cuñada de …; el esposo de la productora de …; en fin una dinastía que nos proyecta un México maravilloso (pese a sus muy desagradables actuaciones) en el que el futbol, la virgen de Guadalupe y las familias que nos “gobiernan” hacen un extraordinario papel para mediatizar las gravísimas carencias de la población.

Mi nieto pequeño (de tres años) que como dice mi hermano es muy vivaz entonces preguntó “¿entonces no nada más los maistros (así) heredan las plazas?”

Claro los presentes no pudimos aguantar la carcajada.

SALUD

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sábado, 22 de octubre de 2016

Que tanto parecido tienen

Hace unos días señalaba un “comentarista” de radio (RED) que Donald Trump contestó como Andrés Manuel López Obrador, respecto de de si respetaría el resultado de las elecciones y a partir de ello en una perorata perpetua e incoherente se lanzó al vacío informativo señalando que eran iguales; la verdad no me sorprendió el asunto pues el tipejo (que significa tipo pendejo, para que no haya equívoco) es antiobradorista declarado.

Esa tarde revisé parte de la prensa nacional esa tarde y volví a la “unanimidad” en la información el siempre solícito Pablo Hiriart (al que calificar sería hasta contradictorio) se atrevió a decir que son iguales y bueno, otros “periodistas” aprovecharon para desbordar su ánimo (desánimo) fóbico contra López Obrador.

Ahora me parecería importante señalar que Andrés nace en una localidad de Macuspana, Tabasco, cuando Donald tenía 13 años y vivía en Nueva York; que el primero es hijo de una pareja de inmigrantes españoles, que se dedicaban al comercio y contaban con un modesto patrimonio y el segundo de un empresario inmobiliario que entonces (1955) contaba una empresa valuada en más de  millones de dólares.

Bueno quizá en que ambos son nietos de inmigrantes, Donald de Friedrich Drumpf (que al adquirir la nacionalidad lo cambia a Trump) y señor Manuel Obrador que llega desde España y nunca adquirió la nacionalidad mexicana así que no cambió el apellido.

Que Donald tuvo cuatro hermanos y Andrés siete; claro que las condiciones de vida de ambos no pueden ser comparables, pues en los 60 cuando Andrés hace su educación básica en Macuspana apenas había una secundaria; mientras que en Donald había concluido ya sus estudios universitarios en la Universidad de Pensilvania y se hacía cargo en 1968 de la empresa de papá, Andrés tiene que migrar a la ciudad de México para realizar estudios en la preparatoria.

Para cuando Andrés se matricula en la UNAM, Donald ya había despojado a la familia de parte de la empresa familiar y había creado una propia; todo de manera “legalbajo los argumentos de legalidad que rigen las estructuras que permiten que unos roben y otros paguen por esos robos, como el caso del señor Enrique Ochoa Reza.

Durante la segunda mitad de la década de los 70, Trump se dedicó a “adquirir” terrenos y construir vivienda que vendió en tres y hasta siete veces su valor de construcción, bajo el amparo de una legislación local que buscaba en bienestar de la población pero hizo ricos a unos cuantos empresarios inmobiliarios, así como aquí hacemos multimillonarios y millones de pobres; logró una fortuna que rebasó los 10 millones de dólares al final de la década.

Mientras Andrés Manuel estaba apoyando la candidatura a la Senaduría de Carlos Pellicer, por el estado de Tabasco y lograba en 1977 un cargo en el INI y con el apoyo de Miguel Luna Cabrera, convenció al entonces gobernador Rovirosa Wade, de la estructuración de un proyecto para el para el desarrollo de las comunidades indígenas locales.

López Obrador se enfrenta a sus “protectores” políticos en 1984 y regresa a la ciudad de México, para integrarse al Instituto Nacional de Protección al Consumidor; mientras Trump presenta un proyecto para el Centro de Convenciones de Nueva York (ya “arreglado” con parte de la estructura de poder local) por un monto de 110 millones de dólares, pero de beneficiario del régimen pasó a apestado, como ciertos personajes en México.

Hacia la parte final de los 80, cuando la efervescencia política nacional estaba en su apogeo y la estructura del partidazo se desquebrajó para dar paso al Frente Democrático nacional (FDN), López Obrador se declara en contra de Salvador Neme Castillo y renuncia al PRI porque se siente traicionado, para en 1989 ser el primer presidente estatal del PRD.

En ese entonces Trump pone más de 100 millones de dólares (que nunca explicó de donde provenían) para la “adquisición” de un negocio de lavado de dinero llamado el Taj Mahal Casino con esa, aumentó su deuda considerablemente, pero como en México logró la protección del régimen local y no pasó nada.

Esa empresa de Trump en 1994 es declarada en “quiebra” y evita pagar un crédito adquirido; mientras que López Obrador, ya había realizado su primera caravana por la democracia (1989) y había creado toda una estructura de bases en Tabasco, con el apoyo de líderes locales y logra la candidatura a la gubernatura para enfrentarse a Roberto Madrazo Pintado (digno representante de la pior parte de las estructuras priistas, un atlacomulcaso cualquiera), esas “elecciones” en las que para ser declarado ganador Madrazo sólo gastó 1.7 veces lo que el candidato Republicano George H.W. Bush había gastado en los comicios de 1992.

Por cierto en esa campaña el señor Donald John Trump (que así se llama) apostó por Henry Ross Perot (que se postuló como independiente)

La historia dice que mientras uno se cobijó en las estructuras del poder, estuvo al amparo de los poderosos y robó hasta hacerse millonario, otro se dedicó a trabajar a favor de un mejor país, querer compararlos hoy casi sería como decir que Carlos Hank y Vicente Fox, son iguales (sólo por que ambos, al amparo del poder hicieron negocio).

Uno es hijo de la impunidad del régimen el oyros del trabajo y como decía alguien que conozco “aun hay clases sociales” sarcasmo.

SALUD

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viernes, 21 de octubre de 2016

El “cambio” que no funcionó

Hace unos días dije que fue Roberto Madrazo Pintado quien sirvió de interlocutor entre Javier Duarte de Ochoa y Enrique Peña Nieto, que Madrazo se desplazó entre Villahermosa, Xalapa, Veracruz y la Ciudad de México tantas ocasiones como se le requirió para “acordar” con Osorio los “términos” de la impunidad para Duarte y pues parece que ya no hay remedio, Peñaaceptó” y Duarte simplemente se fue.

Hace algunos ayeres, cuando Peña asumió la presidencia señalé que el gabinete había perdido los “pesos y contrapesos” que guardo en las viejas estructuras.
Hoy me encuentro la columna de Raymundo RivaPalacio que escribió hace un par de días y en la que deja claro tres cosas: Peña dejo de tener capacidad para decidir en el PRI; hay posibilidad de un acuerdo pactado para el “cambio de partido”; y, hay incluso posibilidad de una alianza partidista para enfrentar al Morena.

Pero ahí, al final, en el último párrafo deja ver con claridad que el código genético (lo que eso signifique) priista no alcanza para la democracia y yo repito a quien chingados le sorprende eso.  Ellos son animales predadores, ellos se escupen a la cara y salen sonriendo, ellos no tienen temor pues se saben el manto de la impunidad los cubre, ellos se enfrentan y se matan (incluso) y siempre salen bien librados.

Ahora para “mantener” el poder requieren de “aliarse” con otros iguales a ellos y ya tejen las redes para hacerlo, aunque parece que parte de la descomposición estructural del país viene de esos cambios de humores que ellos tienen.

Hacia finales del siglo pasado, el PRI perdió la presidencia de la república, al parecer en una “transición” pactada que desembocó en un desastre nacional y después de ello (de la pérdida de la presidencia) el PRI quedó descabezado (huérfano decían algunos), dando tropiezos y con una dirigencia enfilada a su beneficio (Roberto Madrazo) que lo único que obtuvo fue una estruendosa derrota en 2006 (pasando a tercer fuerza nacional) y un nuevo proceso de “recomposición”, entonces, el novel e imberbe Peñapactó” con parte de las viejas estructuras (incluido Madrazo) para “renovar” el partido.

Se “acordó” una dirigencia de transición y la búsqueda de nuevos liderazgos, se “encargó” a Beatriz Paredes la tarea, se buscaron caras nuevas para hacer creer a la población que ya habían cambiado, pero los “nuevos” salieron pior (así) que los viejos: el Purux (obeso) Ortega Barnés, que dejó Campeche en un verdadero desastre local; Roberto Borje (recomendación, socio y pelele) de la familia Joaquín; Javier Duarte (una caricatura grotesca de dictadorzuelo de tercer mundo) raterísimo, corruptísimo y monigote de una parte de los poderes fácticos locales; el otro Duarte (Cesar) que en Chihuahua dejó aparte de un mayúsculo desfalco un nivel de ingobernabilidad; entre otros.

El genio al que se le ocurrió semejante “ideota” tuvo que dejar la dirigencia nacional del PRI hace unos meses (tras la estrepitosa caída de las elecciones locales de este año) y llegó otro corrupto, otro vividor de la política, otro personaje obscuro que trae la idea de cambiar para poder seguir manteniendo el poder, las arcas y la potestad de saquearlas; nada nuevo, lo mismo pero ahora de manera descarada.

El cambio que hace 10 años intentaron (del que Peña, títere del grupo Atracomucho) es parte, sólo mostró la verdadera cara del PRI, la cara de la avaricia por el poder y la cara de la indolencia por el pueblo.

El cambio que tanto pregonaron muestra un total y absoluto fracaso, nos muestra las peores mañas de los peores hombres y la indolencia por su desaguisado.

Ahora intentan mostrarnos una imagen de afición y preocupación por el estado de corrupción, ellos acordaron (en el siguiente periodo ordinario de sesiones, total no hay prisa) desaforar y perseguir (hasta sus últimas consecuencias) a unos (muy poquitos) ladrones.

El cambio que nos quieren vender es un cambio de maquillaje, en el que “ahora sí” todo será diferente, pero ya los mexicanos dejaron de creer en ellos, en todos ellos.

Ahora, ni todos juntos podrán vencer al pueblo.

SALUD

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sábado, 15 de octubre de 2016

Encuestas e “independientes”

Tratando de concatenar la encuesta de Consulta Mitofsky y la declaración conjunta (EZLN-CNI), titulada "Que retiemble en sus centros la tierra" intento leer las cifras y eculubrar, como se hacerlo.
Empecemos diciendo que según la empresa de Roy Campos, sólo 7 de cada 10 mexicanos a los que se entrevistó, dieron respuesta a la pregunta de ¿por qué partido votarías? Es decir tres de cada 10 prefirió no contestarla y que el resultado visto como cada quien quiera es:


Lo cierto es que hoy la población mexicana está fracturada en tres tercios que en conjunto son seis de cada 10 votantes y una partecita que tiene preferencia electoral marginal (por fuerzas políticas minoritarias).

Que en la geometría política (como se decía antes) está perfectamente definido el espectro desde la derecha hasta la izquierda, por lo que esa fracción (31.2%) de los votantes mexicanos que no tienen una preferencia electoral definida o que tiene una aversión a las fuerzas partidistas o que simplemente le vale madres la política y que definen su voto en función del candidato, de los candidatos y hasta de fobias o cuestiones subjetivas o personales del momento de su voto; son las que definen el resultado.

Hay en la citada encuesta dos datos de relevancia: Primero que sólo cuatro de cada 10 votantes están de acuerdo con las “alianzas” electorales y que son los simpatizantes de las fuerzas partidistas “tradicionales” (PRI, PRD, PAN) los que en cerca de seis de cada 10 “aceptan” esa práctica electoral (quizá por saber que solos no les alcanza), mientras que los que dicen que votarán por Morena sólo el 14% acepta las "alianzas", pero en TODOS los casos de alianza, la alianza vale menos (obtiene menos que por separado); Segundo, tres “imágenes” de enfrentamiento directo entre dos fuerzas partidistas (de las tres mayoritarias), en las cuales la contienda entre PRI y PAN sería para el PAN, la de PAN contra Morena sería para el PAN y la de PRI contra Morena para Morena, es decir el PAN gana las dos, Morena gana una y el PRI no gana en ninguna.

De ese tamaño es ya el descrédito del otrora “partidazo invencible” ahora veamos el tamaño del descontento contra toda la política nacional y consideremos que ese 3.3% que declara que votaría por un independiente y una fracción que puede ir desde una cuarta parte hasta cuatro quintas partes (25-80% del 31.2%), es decir desde el 11 hasta el 28% del total de los votantes pudieran ser quienes vayan a votar por candidatos independientes.

Entre mayor sea el porcentaje por candidatos “independientes” menor será la diferenciación entre las fuerzas partidistas, sólo para hacerlo gráfico me permití realizar un ejercicio estadístico en ambos extremos y distribuir de manera estadística la diferencia del voto “indeciso”.

Como puede notarse en ambos ejercicios, el voto por candidatos “independientes” afecta de manera equivalente a todas las fuerzas partidistas, lo que no es exactamente una conducta humana (es una distribución estadística, como dije)

Aun en el mejor de los escenarios se requeriría sólo la participación de un candidato “independiente” para lograr la victoria, en cualquier otro escenario (más de un candidato “independiente” o menos voto a favor de estos no hay posibilidad estadística de una victoria de ellos.

Como digo una distribución estadística nos da un primer acercamiento y nos indica que sólo un candidato “independiente” carismático, confrontativo y con capacidad (económica, logística y social) puede lograr trastocar una campaña federal.

En obviedad de espacio, de tiempo y hasta de argumentación, quisiera señalar que cualquier personaje que se presente como “independiente” afectará en mayor o menor grado a uno u otro partido político, así: en el caso de que la señora Zavala no sea candidata del PAN y decida ir como “independiente” pues partirá el voto panista; lo mismo ocurriría en el PRD si eso pasara con Mancera; en el (muy remoto caso) de que Beltrones decidiera contender (como “independiente” o por el PVEM) partiría el voto del PRI.

La presencia de una candidata “independiente” que represente los intereses del CNI (lo que eso signifique) desde mi muy particular punto de vista afecta a las estructuras partidistas corporativas (poniéndoles nombre al PRI, el PRD y al PVEM en Chiapas o al MC en Jalisco) no afectaría a las estructuras partidistas ciudadanas PAN o Morena.  Pero el margen de afectación sería marginal.

Viendo esto desde una perspectiva de “estrategia” electoral, sólo me la puedo imaginar para favorecer la candidatura del PAN, pero sigo sin considerar esa posibilidad.

SALUD

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