miércoles, 31 de octubre de 2012

Connivencia y confabulación

Según la Real Academia la connivencia es el disimulo o tolerancia en el superior acerca de las transgresiones que cometen sus subordinados contra las reglas o las leyes bajo las cuales viven y la confabulación es ponerse de acuerdo para emprender algún plan, generalmente ilícito.


Además la segunda connotación de confabular viene de fábula y este block se dedica a eculubrar considero importante a partir del mensaje de una de mis seguidoras aclarar que verdaderamente el régimen político (como deja claro Anabel Hernández en Los Señores del Narco) pasó de una etapa de separación de actividades (gobierno y delincuencia) a una de complicidades y entreveraje entre ambas actividades.

Ahora no sabemos quien es superior o quien depende de quién, los capos (en su más amplia acepción) se han instalado en las actividades gubernamentales y los gobernantes se han metido a actividades ilegales.

Hasta los 80 en México la actividad ilícita financiaba parte de las actividades gubernamentales (administración y procuración de justicia) hoy sólo las administra, coloca en posiciones clave a personajes “afines”, pasando a administrar actividades gubernamentales (estructuras de gobierno locales en municipios y entidades federativas) hay casos ya juzgados y muchos ejemplos mediáticos.

La cohabitación y permisibilidad que la sociedad ha permitido a esas dos “organizaciones” es total, muchos mexicanos asumen que el “gobierno” es un ente más allá de ellos (incluso hablan de “los políticos” o “los gobernantes” como si se refirieran a otra especie)

Los últimos procesos electorales federales y gran parte de los procesos locales desde hace 10 años, nos muestran de una manera muy cruda como todos los poderes fácticos son capaces de “imponer” su voluntad por encima de la verdadera voluntad popular.

Partiendo de ello eculubremos respecto del futuro inmediato de esa connivencia y supongamos por un momento que fue un arreglo “involuntario” entre poderes fácticos y barones políticos que es sólo una confabulación para “dejar hacer” o hacerse de la vista gorda.

Supongamos también que los recursos que las televisoras y otros medios de “información” invistieron en el posicionamiento del producto llamado Enrique fue sólo eso, recursos invertidos para colocar un “gobierno” a modo y que no piensan cobrárselo de manera ilegal.

Finalmente, supongamos también que la cohabitación entre el crimen organizado y las estructuras gubernamentales seguirá en los estándares hasta ahora establecidos.

Ya México, no es el mismo, ya la población mexicana no es la de los 80 y la estructura de comunicación y difusión de mensajes llega prácticamente a cualquier rincón en segundos, además con todo tipo de limitantes hemos abierto la caja de nuestros dineros y la podemos observar, estamos vigilantes (cuando menos una parte de nosotros)

El gobierno ya le cuesta más trabajo sobornar, coludir, amedrentar, socavar, coptar e incluso desaparecer o matar a sus opositores, es decir, ya no hay condiciones para la discrecional acción de los gobernantes y es ahí donde debemos estar preocupados, pues la connivencia y confabulación pueden convertirse en espacios para que sean los “particulares” los que realicen esas actividades.

Hoy, el crimen organizado alcanza la banqueta en que caminas, camina a tu lado y las autoridades que contratamos, simplemente estiran la mano para recibir su parte, es decir, se convierten como parte de la sociedad, en parte del problema.

No permitas que mañana el crimen organizado se encargue de hacer el trabajo sucio que el “gobierno” ya ni puede hacer.



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