martes, 21 de enero de 2014

Ausencia de Estado = Estado fallido

“México es un país en paz y con Gobierno fuerte” SALUD
Osorio Chong

Cuando se escuchan comentarios tales como “la ausencia del Estado en la crisis de seguridad es lo que nos ha colocado en la situación de crisis en que nos encontramos” creo que válidamente, los mexicanos debemos preguntarnos ¿no es el Estado un actor central en la prevención de riesgos (de cualquier tipo) para la población?

Ante ese cuestionamiento y en tanto que según Raúl Benítez Manaut, Investigador del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la UNAM, la principal vulnerabilidad del Estado Mexicano es que el “El Estado es débil para llevar a cabo esa guerra” inmediatamente me surge ora duda ¿entonces cómo debía emprenderse el ataque a la criminalidad organizada?

El mismo autor señala después “La debilidad del Estado se plasma en una elevada corrupción de los funcionarios policiales y judiciales, y en algunos países también en la inteligencia y las fuerzas armadas”, en realidad en México, eso no ha pasado exactamente de esa manera, en Los Señores del Narco de Anabel Hernández quedan claramente marcadas las fases por las que pasó la producción y venta de la droga en México, ahí se muestra que el problema de un Estado débil en nuestro país, fue antes de la década de los 70 y un la primera mitad de esta, después el Estado se convierte en protector y finalmente, los “funcionarios” encargados de tareas de seguridad pública, se convierten en los capos.

Recordar casos a nivel federa como el de Arévalo Gardóqui o González Calderoni, a nivel local como el de Jesús Myazawa o Cossio Vidaurri; son sólo anécdotas que poco ayudan, pero pueden aclarar mucho de lo que hoy pasa.

El gobierno (parte del Estado) se convirtió en actor, fue coparticipe de la actividad criminal y la población (otra parte del Estado) dejó que eso pasara en el territorio (la última parte del Estado).

Entre ellos (los gobernantes) se arreglaban, se distribuyeron el pastel, se dividieron el territorio, se “pusieron de acuerdo” para, primero de manera silenciosa (entre mediados de los 70 y finales de los 80) realizar sus actividades ilícitas y, después de manera violenta (desde principios de los 90, en que inicia la apertura política nacional) lograr su permanencia.

Entre ellos y a obscuritas partieron y compartieron, en fin departieron de las mieles de la criminalidad y los “asuntos” los arreglaban en petit comité, la llegada de cinco procuradores a la PGR durante el salinato, el “acuerdo” para la “llegada” de Antonio Lozano Gracia durante el zedillismo, son sólo parte de esas componendas y al margen de las banalidades, de los escándalos, de la inmediatez con que tratamos (o trata la prensa escrita y hablada) esos temas, hoy somos rehenes de “instituciones” que lejos de atender, son parte del problema.

En Michoacán no hay ausencia de estado, el estado es parte de la crisis (ha sido siempre), es responsable de este nivel de violencia.  SALUD

La “aparición” de brotes de violencia en Hidalgo y su frontera con el estado de México, es la respuesta que Fausto Vallejo (y su banda de criminales autorizados localmente) dan a los “intrusos” que van a tomar su territorio.

Entre ellos pelean con las armas que saben pelear, por mantener sus canonjías, mientras la población sufre las consecuencias de una violencia incontenible.


Eso son nuestras “autoridades”, actores del problema y quieren convertirse en salvadores de la patria, ya se acabó el pastel y no saben como tirar el plato en que venía, como los niños van y lo devuelven al refrigerador, esperando que nadie se de cuenta.

Ahora es el tiempo de nosotros, los que estamos hasta la madre de ellos, es el momento de hacerles saber que ya no hay más “acuerdos” y que somos los verdaderos conductores de nuestro destino.


SALUD

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