martes, 7 de enero de 2014

Se nos olvido el campo

Ya hicimos las reformas que reclama la “modernización” de México, pero se nos olvido el campo, ese campo siempre tan olvidado lo volvimos a dejar fuera de la “modernidad” y ayer casi cuando la Ley de Agraria casi se vuelve centenaria (que olvidada está, data de antes de la Revolución y no la hemos cambiado) SALUD, el señor Peña se acordó de el campo, al señalar con fuerza, con vehemencia, con inusitada severidad “quiero reiterar ante ustedes mi compromiso de impulsar en 2014, una profunda reforma del campo, que lo ponga al día y que lo haga más competitivo”  SALUD

No creo que haga referencia a la necesidad de “modernizar” la susodicha ley, es más ni siquiera me lo imagino sabiendo que 99 años son casi un siglo, pero SALUD.

Ya hacia mediados de los 60 (hace más de medio siglo) el campo había pasado a segundo término para las administraciones federales, ya entonces el campo estaba relegado a planos secundarios, ya entonces demandaba sin ser escuchado.

Pero en la administración echeverrista, se voltio a ver al campo y a los campesinos como el gran potencial de voto para mantenerse en el poder.  Entonces se generó todo un entramado corporativo para “institucionalizar” al campo, se generó agroindustria, se propusieron mecanismos de comercialización y hasta se construyeron grandes centrales campesinas para “llegar” hasta el último de esos olvidados hombres que trabajaban la tierra, que surtían al resto de los mexicanos de la alimentación diaria.  SALUD

Además para esa administración el campo, los campesinos y toda esa parafernalia era parte del folklore que de México, se vendía en el mundo.  SALUD

Aun la administración lopezportillista miró al campo como parte de la diversidad de nuestro país, se fortaleció una línea de acción gubernamental que tenía que ver con la autosuficiencia alimentaria y el México verde.

Pero desde principios de los 80, la cosa cambió, los campesinos eran unos cuantos y además costaban mucho a México (eran como el hijo borracho, del que se hablaba en las fiestas, pero se ignoraba siempre) primero (como al hijo borracho) se le ignoró, luego, se le escondió y finalmente se le dejó fuera.

Así, cuando llega la devastadora ola neoliberal, los organismos internacionales “informan” al gobierno de México del riesgo (potencial y real) de mantener fuera de la política pública al campo mexicano y así como el ventrílocuo voltea la cara a su títere, hacen que Salinas observe al campo.  SALUD

Entonces se inventa el PROCAMPO y se decide que el mejor operador de tan “genial idea” sea pues nada menos que el “genio del neoliberalismo” (reconocido por los grandes organismos financieros internacionales) Luis Téllez, recuerdo aquellas ríspidas reuniones delos lunes a las 7 de la mañana entre Téllez y Hank, que siempre (quien sabe por qué) acababan en un es que así lo ordenó el Presidente.  SALUD

Esa “gran ideota” (así) no era más que la compensación vía subsidio directo a los campesinos mexicanos ante la imposibilidad de “competir” en los mercados mundiales, sin embargo, se convirtió en el mecanismo de mayor desigualdad entre productores nacionales, que volvió más competitivos a los grandes productores y absolutamente improductivos a los pequeños, es más estos últimos llegan hoy a ser incluso deficitarios en la producción para el autoconsumo.

Pero así lo decidió el presidente.  SALUD

De los administradores panistas (incluyendo el zedillato) ni hablar, ellos odian la palabra subsidio y desprecian al campo, así que simplemente, como el títere voltearon la cara para otro lado.  SALUD
Aunque no se aplica la “célebre” frase de “y yo por qué” no puede ser mejor aplicada que para el caso de las políticas agropecuarias durante foxilandia y calderonato.

Hoy el campo mexicano tiene (como han dicho expertos) un retraso de unos 60 años respecto del de Estados Unidos (aunque pues pa qué serviría así), cientos, quizá miles de evaluaciones se han realizado desde hace mas de dos décadas respecto de la necesidad de apoyo al campo, al campesino, al sector rural a la actividad económica, pero siempre los “apoyos” van a parar a manos de unos cuantos (muy contados) y de los más beneficiados.

Ahora seguramente, como presagio de lo encabronadas que están unas cuatro millones de familias mexicanas, con un diagnóstico de la cantidad de armas que hay en esas cuatro millones de viviendas rurales y con unos veinte millones de razones, Peña Nieto se volvió a acordar de ellos, súbitamente recordó que están a punto de estallar y no en llanto, pues hasta la capacidad de llorar han perdido.


SALUD

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