miércoles, 1 de octubre de 2014

La plaza de la muerte y de la esperanza

“Los vicios de tu gobierno, que han sido causa, por ejemplo, de la desesperación y el levantamiento del pueblo, niégalos; niega que tú seas culpable; afirma que se trata de una rebelión”
Immanuel Kant (hacia octubre de 1794)

La plaza, que se tiñó de rojo ese octubre de ese 1968 la que se conocía como la de las Tres Culturas (que en realidad no son más que dos) pues la cultura del México moderno (ahí representada por grandes edificaciones) en ese momento mostró que no era tan moderno, es más enseñó al mundo que seguía siendo igual de bárbaro como un o quizá hasta como dos siglos anteriores.

La plaza que al atardecer del 2 de octubre de 1968 fue cercada por fuerzas del Ejército mexicano (que en aquel entonces decía “Artículo 129.- en tiempo de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar” y que al anochecer del mismo día esos miembros de las fuerzas armadas y otros de las fuerzas de seguridad local abrieron fuego contra los manifestantes, para a la media noche convertir a los soldados en levantadores de cuerpos.

La plaza a la que el poeta Juan Bañuelos, dirigió innumerables frases pero quizá la más grande fue “con coágulos de sangre, escribiremos México” esa plaza en la que habremos de conmemorar un año más de la matanza y rememorar un año más del tiempo pasado, de la falta de instituciones y de ese camino autoritario que desde entonces agarró el grupo en el poder.

Han pasado ya casi cincuenta años, de aquellos abominables hechos, casi el mismo tiempo de las “declaraciones” de las dos cámaras legislativas “el Senado de la República (así) considera que la actuación del Ejecutivo Federal se ha apegado a la constitución política (así también) y las leyes vigentes” y “la medidas tomadas por el Ejecutivo (así) se justifican plenamente” de la H. Cámara de Diputados (así también) realizadas el 5 de octubre por ambos “colegiadosSALUD

Ahora a casi medio siglo de aquello, observamos señales (muy claras) de una nueva etapa de represión de cualquier tipo de manifestación contraria a los intereses de los que dicen gobernar.  Señales que nos indican el rumbo de su capacidad para “solucionar” los problemas.

Hoy el Ejército mata jóvenes (quesque por ser delincuentes) o hasta por ser estudiantes de una Escuela Normal Rural; las fuerzas de seguridad pública atacan a inconformes sociales y dirigen gas lagrimógeno contra oblación civil sin miramiento alguno; los grupos de contrachoque "estudiantil" atacan, vejan y matan estudiantes sólo por el hecho de no plegarse a las órdenes del poderoso; los grupos paramilitares realizan labores de "limpieza" y exterminio sistemático y silencioso; hoy en México esas fuerzas del Estado y de los poderes fácticos, son comunes y operan de manera cotidiana.

Vivimos otra etapa similar a la ya vivida, pero muy diferente, hoy México ya se escribió con borbotones de sangre, ya se escribió muchas y repetidas veces con esos coágulos que quedan tras las masacres y se incrustan en la memoria de millones de olvidados hambrientos; ya no hay más esas abyectas cámaras y ya hay otro pueblo, un pueblo más consciente y hay una muy diferente situación condición de vida nacional.

Ahora la organización, los mecanismos de respuesta, las redes de estructura social real (y virtual) permiten que la esperanza generada hace 46 años se puedan convertir en realidad, en un espacio de cambio formal (y NO virtual)

SALUD

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