domingo, 1 de febrero de 2015

Esos panistas tan hipócritas

El señor Madero hablando del deterioro de la economía nacional y haciendo alarde de la tradicional verborrea que le caracteriza, señala que hay que profundizar el diagnóstico de la situación económica actual, en más señala que “los años de estabilidad económica alcanzados durante las administraciones panistas se está deteriorando y estamos en riesgo” quizá bastaría recordarle al señor Madero “el catarrito de Carstens” o el pésimo diagnóstico de Gil durante los primeros trimestres de 2002.

Si a esos distinguidos personajes se les puede catalogar como panistas, pues es de todos sabido que sus inclinaciones políticas son absolutamente priistas y su incapacidad para administrar las finanzas públicas, al igual que los antecesores y el señor Videgaray, son parte de la incapacidad del régimen para garantizar estabilidad.

Pero lo que sí es seguro es que el diagnóstico que nos presentó Ernesto Cordero y sus seis mil pesos está muy alejado de la realidad nacional, es más ni siquiera es un indicador de los promedios nacionales.

En resumen, las administraciones panistas no hicieron más que mantener parásitos al frente de las áreas financieras nacionales y esos inútiles personajes fomentaron la cultura de la dejadez, de la política financiera neoliberal establecida en México desde 1985, de la creencia de que el mercado está por arriba del estado y que las fuerzas equilibrarían las condiciones, en fin, de repetir las fórmulas que el FMI y el BM les recetaban y de dejar de hacer.

México vive un estado de emergencia, pero esta no es económica, es el resultado de la falta, la carencia de una política económica enfocada al desarrollo de los mercados nacionales; desde 1976 México es simplemente el espacio en que las políticas económicas contingentes se ponen en práctica y nuestros socios financieros vienen a producir en condiciones ventajosas lo que necesitan, nos convertimos en una factoría con mano de obra muy barata, condiciones inigualables de tolerancia fiscal y desde 1995 de inmejorables condiciones de mercado.

La indolencia de las administraciones hacendarias simplemente facilitaron las condiciones de productividad de las grandes empresas armadoras y la tolerancia de las “autoridades” fiscales garantizaron sus extraordinarios beneficios en los mercados.

Se abandonó la producción agropecuaria al nivel de que hoy más de la mitad del consumo de granos proviene del extranjero; se orientó el mercado minero a la extracción indiscriminada para la exportación; se limitó el desarrollo metal-mecánico al grado que prácticamente el 60 por cierto de los componentes industriales son importados; se generó una industria dependiente.

Pero no, no es culpa de las administraciones panistas, en realidad la distorsión de los mercados nacionales viene desde 1995 y el abandono de la política pública al desarrollo nacional desde 1985, treinta años de no hacer, treinta años de no crecer, treinta años de no imponer, treibta años sin una política industrial nacional.

Ahora, esos desequilibrios se notan mucho más, ante la falta de recursos del petróleo para seguir derrochando gobierno y promocionando lo que no se hace y si  a ello se agrega un déficit público financiado con recursos del exterior, lo que sí es culpa del PAN, pues ellos en contubernio con los otros lo  autorizaron y hasta lo aplaudieron.

Seguro los diagnósticos de Gil Díaz o Agustín Carstens no fueron mejores, pero quizá la magia de no hacer, de dejar pasar todo, les ayudó.  Pero seguro si regresa el señor Cordero las cosas se pondrían mucho pior (así)

Esos panistas en su hipocrecía, olvidan sus errores y sus horrores.

SALUD

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