lunes, 25 de agosto de 2014

Golpes publicitarios y poca efectividad

Dos notas hoy, la primera de Marcelo Ebrard que “Presenta amparo colectivo contra Ley Telecom” bueno ante los artículos 189 y 190 (que son parte de ella), que verdaderamente nos regresan como 50 años en materia de “intervención de «autoridad competente»” (muy pomposo término para decir cualquiera que quiera o se sienta con derecho de hacerlo.  SALUD

La segunda del señor Peña Nieto que señala la impostergabilidad de una reforma migratoria “porque esta se trata de una cuestión de justicia para quienes tanto aportan al desarrollo de la sociedad norteamericanaSALUD

Ya hay pocas cosas que sorprendan a los mexicanos, pero dos golpes publicitarios en busca de obtención de credibilidad pública, son (por decirlo de manera rimbombante) muestra del nivel de desesperación ante los niveles de “aceptación” de tan “connotados” personajes en la vida política nacional.  SALUD

La Ley de amparo verdaderamente considera la figura aludida por “el carnal”, además no requiere más que de otra firma para interponerla, por lo que resultará fácilmente interponible (o como se quiera decir a la acción de interponer) pero muy poco probable que el poder judicial (o lo que sea que ahí se represente) la acepte, pues sólo cabe en la fracción I del Artículo 1 de dicha ley y es tan vaga e imprecisa su redacción que los “derechos humanos o garantías” violados, han sido violados desde siempre y seguirán siéndolo.

El segundo tema, es como clamar al cielo (a una figura celestial) un acto de justicia divina, que la justicia terrenal norteamericana ha ignorado desde siempre.

No digo, que no sean acciones loables, simplemente señalo que los personajes que se presentan como paladines de la salvación: uno de los mexicanos que están en riesgo de que su información, su privacidad y hasta su integridad, sea violentada; el otro de los millones de compatriotas que por incapacidad de sucesivos gobiernos nacionales han tenido que migrar y se encuentran allá en condiciones de delincuentes.  Son poco digno de credibilidad y además que sus palabras no són más que muestra de su desesperación por allegarse reflectores.  SALUD

El primero, seguramente tendrá menos que el segundo (especialmente en esas cadenas de TV que resultaron tan beneficiadas por la Ley que se impugna), el segundo recogerá unos minutos de gloria ante las audiencias de los “comunicadores” y sus “editorialistas” pero los públicos (que por cierto cada vez creen menos en la TV y en los señores y señoras que ahí trabajan (si a servir de alfombra al poder puede llamarse trabajo)  SALUD

Regresamos a la TV del "señor presidente, bla, bla, bla", en la que por cierto ya ni los niños creen.  SALUD

Hoy revisé algunos datos respecto de la credibilidad de los medios para los mexicanos y resulta que la TV sigue siendo el principal mecanismo de información, pero ya no el más creíble, es más de hecho la credibilidad de las televisoras es casi la misma que la de los policías.  SALUD

También revisé datos de credibilidad en los políticos y en ellos se muestra que la ya de por sí muy lastimada credibilidad de esos señores, bajó aun más, de hecho ya en ellos sólo cree uno de cada cuatro mexicanos.  SALUD

Así que entre credibilidad de ellos y de las televisoras, aunque la difusión sea profusa, la recepción será deambula.

SALUD

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